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El paquetazo Fiscal

Tenía ya un buen rato de ponerme los guantes y escribir alguna cosa - culpa del trabajo, la U y otras tantas cosas que se le comen la vida a uno - pero es que la verdad este cuentito del Plan Fiscal me tiene malo malo - como diría mi tío.


El gobierno y el PAC-quetazo- lo defienden a capa y espada pero la oposición lucha aguerridamente contra el. A este bloguero no le quedó más remedio que aplanchar nalga por unas horas para opinar con criterio y no llegar, como quien dice, a pelarse el nance.

La cuestión es que en tiempos en donde la cosa no da para más, al gobierno de doña Laura - sí, ese mismo que muchos y muchas defendieron y este bloguero cuestionó- se le ocurre la genial idea de cubrir su ineptitud en temas de recaudación fiscal con un nuevo paquete de impuestos que sin duda alguna viene a pasearse en los más pobres.

En el plan fiscal hay impuestos de todos los colores y sabores. Para los ricos y para los pobres - aunque hay más para nosotros los que la sudamos fuerte-.

El problema acá es que si bien es cierto una reforma fiscal es necesaria -si no lo hacemos la economía del país podría volverse insostenible-, el enfoque de llevarse entre las patas a los pobres no es el adecuado.

Acá lo que debe hacerse es aumentar la recaudación fiscal, porque la receta de aumentar los impuestos ya se aplicó una vez y no sirvió para nada - de lo contrario no estaríamos ante una nueva reforma-. Se necesita mano dura contra los evasores y cobrarle a los ricos como ricos y a los pobres como pobres -un plan progresivo-. No es cuestión de pedir más plata sino de cobrar la que los inescrupulosos evitan tributar cada año. No es cuestión de cobrar más, sino de ser austeros y evitar el despilfarro - o la corrupción- , pero este es otro tema y es de nunca acabar.

Pero esto no es únicamente misión del Estado, acá entramos todos los ticos. Porque cada uno de nosotros es el que decide si evade los impuestos -cosa tremendamente sencilla en nuestra querida tiquicia- o los paga como buen ciudadano que contribuye al progreso del país.

La cuestión de los impuestos no es algo que se tome a la ligera y un cambio es necesario para llevar a buen término muchos proyectos de interés social que benefician a los que más lo necesitan; pero de ahí a suprimir exenciones de impuestos sin ton ni son y aumentar algunos impuestos que claramente afectarán a los más desprotegidos hay un abismo. Como costarricense estoy dispuesto a pagar -es un deber inherente a cada ciudadano-, pero me niego a hacerlo si sé que hay otros con mayor poderío económico que se frotan las manos.
¡Solo esto me faltaba!





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La sociedad de la desigualdad

Que fácil es fingir que todo está bien en este mundo. Que fácil quitar la vista de los problemas y ver hacia cualquier otro lugar.Nuestra sociedad está enferma, el asunto es casi terminal y la única salida es un verdadero cambio. Sin habladas politiqueras, sin estadísticas maquilladas y sobre todo obrando individualmente. Porque esperar a que otros lo hagan nos ha llevado a este preocupante estado.

La pura y llana verdad es que este mundo se está yendo, sin temor a equivocarme, a la completa mierda. Las opciones se acaban y sintetizando me atrevería a decir que: O cambiamos o nos lleva puta.

En algún momento antes del final del 2011 el mundo verá nacer a su habitante 7 mil millones, y todos nos preguntamos: ¿Puede el mundo sostener 7 mil millones de seres humanos?
Pues claro que si. Es solo que una pequeña parte de la población insiste en consumir los recursos de la mayoría .

Este niño o niña tendrá que lidiar con la falta de recursos naturales o el exceso de ellos. Tendrá que lidiar con el hambre o la obesidad. Porque este mundo, esta sociedad enferma en la que vivimos, es de extremos. Todos los días se habla de brechas, de separaciones. La brecha entre la clase alta y la media -como si tal cosa existiera- se ensancha; rezan los periódicos. El aumento de la pobreza y el hambre sume a los más desafortunados en la desesperación, y esta los lleva a cometer atrocidades contra sus similares que le ponen los pelos de punta a cualquiera.

Esta bendita globalización nos esta pasando la factura: economías tan ligadas que se desploman al unísono y regiones enteras que sucumben ante la caída de un solo país .

Mientras en Estados Unidos se desperdician cientos de miles de kilos de comida, en África miles mueren de inanición. Mientras el mundo se convulsiona por guerras ajenas y los países desarrollados gastan millones en armas y ejércitos, en África miles mueren de VIH, Tifus y Malaria. Olvidados y en agonía viven una realidad que todos elegimos ignorar.

No hay novedades en lo dicho anteriormente, es terrible pero cierto. Y lo hemos sabido hace ya demasiado tiempo.

Hace ya mucho tiempo que todos somos cómplices de este exterminio deliberado. De compañías farmacéuticas que retrasan una y otra vez la salida de cura a enfermedades como el SIDA, solo porque si lo hacen verían sus negocios perjudicados. De bombardeos incesantes que solo destruyen familias. De dictadores arraigados y dictaduras disfrazadas de democracias - porque la democracia murió con Platón, Aristóteles y su idea de que el fin último del Estado es garantizar el bien supremo de los hombres y las mujeres-.

La izquierda, la derecha y cualquier ideología política intermedia o extrema no son más que pura basura. Un juego de poder que se inclina para un lado u otro según el contexto y las circunstancias que median. Si el fundamentalismo islámico hace un ataque terrorista, la derecha toma fuerza, pero si un extremista lo hace -como sucedió en Noruega- entonces se inclina hacia la izquierda. Al fin y al cabo todo es la misma perorata y cuando el poder se concentra , termina corrompiendo.

Siempre los extremos; blanco o negro. ¿Cuando aprenderemos que este mundo es una escala de grises?
Claro, cuando uno vive en uno de los dos extremos se vuelve endemoniadamente complicado distinguir los matices.
Cuando uno crece pensando que en la vida todo es bueno o malo -muchas gracias religiones del mundo- los extremos se vuelven lo natural y las zonas intermedias nos asustan porque en ellas no podemos estar seguros de nada.

Pero, ¿quién dijo que en esta vida había algo seguro -tal vez la muerte sea lo único-? Piense por un momento y verá que la mayoría de los problemas de este mundo son producto de los extremos. Producto de querer estar seguro, de estar en un lado y solo un lado. De no escuchar opciones ni razones. De pegar primero y preguntar después. Producto del miedo a lo distinto, de la intolerancia y sobre todo producto de una sociedad que rechaza a los que piensan diferente y los hace creer que están equivocados cuando podrían tener más razón que el resto del mundo.

Entonces ¿cómo se atreven los políticos a prometer un país de igualdad si en todo el planeta no se la encuentra por ningún lado?

La pura verdad es que en este mundo lo único que todos recibimos por igual es la desigualdad.




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Una ministra menos...un problema más

Hace ya varios meses hablaba en este mismo blog sobre el continuismo, y lo peligroso que resultaba tener un títere en el poder . Ya doña Laura lleva varias peladas y todo parece indicar que en este país el que manda es don Oscar.

La pasividad con que la presidenta ha asumido situaciones de verdadera crisis deja mucho que desear sobre su verdadera capacidad para gobernar el país -pero sobre todo de que ella verdaderamente sea la que gobierna-.

La salida de la ministra de Salud Maria Luisa Ávila me sorprende y entristece porque perdemos una mujer de decisión y una funcionaria en la que se puede confiar. Todos podemos ver que doña Maria Luisa tiene una visión muy acertada de lo que un ministro debe hacer; lástima que nuestra presidenta quiera irse para otro lado, como dicen por ahí, donde manda capitán no manda marinero.

La ministra decide renunciar porque "... hay una diferencia de criterios en lo que debe ser el manejo de la crisis de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)..."(La Nación, 2011) y esto preocupa, porque ¿quién más para manejar una crisis de salud pública que una pediatra graduada de la UCR que ha laborado en hospitales públicos?

Doña Maria Luisa proponía una intervención a la CCSS : "... había hablado con la señora presidenta, le había dado la sugerencia y hasta le recomendé al viceministro de Salud, Mauricio Vargas, que es un especialista en gestión de servicios de salud..." pero al parecer doña Laura es "de otro criterio": crear una comisión -como si en el país no sobraran las comisiones y como si las comisiones sirvieran para algo-.

¿Qué tienen que hacer en una comisión para estudiar la crisis miembros de la actual junta directiva de la CCSS, o peor aún, miembros de la anterior?

A mi parecer una investigación la debe llevar a cabo un ente que conozca la situación pero que sea ajeno a ella. Es muy fácil tapar las cochinadas cuando el investigado es el que investiga.

Dicen que cuando el río suena es porque piedras trae, y para nadie es un secreto que las señales de alarma empiezan a sonar por doquier.

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El fantasma de las TeLeComunicaciones

Hace ya un par de años que el temido TLC con los Estados Unidos fue aprobado en Costa Rica.
Aquí y allá, bien a lo callao , empezamos a ver como las consecuencias -a paso lento pero seguro- se asoman.

Desde siempre me he declarado ferviente seguidor de NO y aunque desgraciadamente para aquellos años aún me faltaban un par de meses para la mayoría de edad -con la consecuente desventaja de no poder emitir mi voto- moví cielo y tierra para evitar que muchos ilusos vendieran a su país por los intereses de unos pocos. Desgraciadamente -sea por las razones que sea- la lucha se perdió y hoy, años después, la preocupación por el bienestar de mi patria es grande.

Unas de las primeras en abalanzarse sobre los restos medio moribundos de la patria son las telefónicas: Móvil, Claro y Telefónica -aunque por allá se escucha una petrolera que se quiere comer el 20% de dichos restos- y es que claro, este es un negocio redondo y ninguna transnacional quiere quedarse fuera de la repartición.

El ICE no es una empresa ejemplar, eso lo sabemos todos. Su servicio no siempre es el mejor. Pero ¿hay en serio algún iluso que piense que Claro, Móvil o Telefónica son mejores? Si alguno responde que si, lo invito a que se pegue una googleada sobre dichas empresas y su desempeño en otros países -por ejemplo las denuncias impuestas contra Claro en Argentina-. Se sorprenderá de lo que encontrará.

La estrategia de estas empresas será sencilla, ofrecer precios bajos, celulares gratuitos, y todo esto con el único objetivo de atraer la mayor cantidad de clientes, alejarlos del ICE, debilitarlo y destruirlo.

Y después, se preguntará usted. Pues sencillo, después estas empresas hacen lo que les da la gana, suben los precios, dejan el servicio al cliente en el suelo y como ya no hay opciones más que ellas mismas a los ticos no nos quedará otra que pagar los excesos que ellas piden, volviéndose todo de nuevo un monopolio - googlee Carlos Slim- sólo que ahora en manos de empresarios ajenos al país.

¿Y la SUTEL?
Jaja, le soprendería saber lo diestras que son estas empresas para evadir controles, y a como estamos en nuestra querida tiquicia no me extrañaría que les sea aún más fácil -con este asunto de los decretos que nadie conoce hasta que es muy tarde cualquier cosa puede pasar-.

Por favor ticos, no seamos ilusos. Tengamos pensamiento crítico y aprendemos a ver que no todo lo que brilla es oro; aquí en Costa Rica como en el mundo y en la vida NADA es gratis.